Folium Rafa

Domingo 28 Diciembre, 2008

La mirada de Jesús

Archivado en: Pascua 2005 — Rafael Gálvez Vizcaíno @ 1:05 pm

En el Evangelio de Lucas leemos lo siguiente:

Le dijo Pedro: “¡Hombre, no sé de qué hablas!” Y en aquel momento, estando aún hablando, cantó un gallo, y el Señor se volvió y miró a Pedro… Y Pedro, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente.

Yo he tenido unas relaciones bastante buenas con el Señor. Le pedía cosas, conversaba con Él, cantaba sus alabanzas, le daba gracias…

Pero siempre tuve la incómoda sensación de que Él deseaba que le mirara a los ojos, cosa que yo no hacía. Yo le hablaba, pero desviaba mi mirada cuando sentía que Él me estaba mirando.

Yo miraba siempre a otra parte. Y sabía por qué: tenía miedo. Pensaba que en sus ojos iba a encontrar una mirada de reproche por algún pecado del que no me hubiera arrepentido. Pensaba que en sus ojos iba a descubrir una exigencia; que había algo que Él deseaba de mí.

Al fin, un día, reuní el suficiente valor y miré. No había en sus ojos reproche ni exigencia. Sus ojos se limitaban a decir: “Te quiero”. Me quedé mirando fijamente durante largo tiempo. Y allí seguía el mismo mensaje: “Te quiero”.

Y, al igual que Pedro, salí fuera y lloré.

Domingo 6 Abril, 2008

El riesgo de amar

Archivado en: Pascua 2005 — Rafael Gálvez Vizcaíno @ 3:17 pm

Nacemos para un reto: vivir en el amor.

Amar y ser amado es el sueño de adolescente, es garantía de amistad, es promesa de dos corazones, es objeto de la vida humana.

En toda conquista existe el riesgo del desespero, aunque en el camino del amor tú debes esperar sin descanso, luchar sin angustia, caminar sin temor, sonreír con esperanza, comprender sin egoísmos.

Para amar hay que saber sonreír, aun corriendo el riesgo de parecer tonto. Hay que llorar arriesgándose a parecer sentimental, acercarse al otro a costa de arriesgarse al compromiso, descubrir nuestro interior a riesgo de que conozcan nuestras debilidades, es exponer a los demás tus ideales y proyectos corriendo el riesgo de que te ignoren.

El riesgo de vivir en el amor lo debes correr, porque quien no se arriesga ya ha fracasado. Amar es compartir, es generosidad, es altruismo, es alegría, es constancia… Es, simplemente, AMAR.

Sólo arriesgando en el amor se aprende a luchar y a vivir.

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