Los árboles llorarán, los ríos se confundirán con las tinieblas y el ser humano, abrumado, huirá.
Querrá recordar lo que hizo ayer… pero no podrá.
Querrá recordar lo que hizo dos días antes.. pero no será capaz.
Querrá ver en qué mundo vivieron sus hijos… pero no sabrá.
Porque el mundo se hundirá sin contemplaciones, la mano de Dios dejará de sostenerlo. Y querrá pedir perdón por lo que hizo, querrá mostrar por qué su corazón se salió de su alma y dejó morir a tantos seres… pero no podrá.
No podrá pedir perdón porque habrá olvidado lo que significa una sonrisa, no podrá explicar su alma sin la esencia que constituye su ser, no podrá explicar por qué dejó morir a tantos seres… porque con ellos murió él.
De pronto, se produjo un gran terremoto en toda la superficia de la Tierra, y el hombre y todo lo que había hecho dejaron de existir.
Así acabó el hombre con el cielo y con la tierra, la Tierra volvió a ser un mundo vacío y sin orden; toda la superficie del océano se cubrió de oscuridad y el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas.