Folium Rafa

Domingo 28 Diciembre, 2008

Parábola del hombre de las manos atadas

Archivado en: Cuentos, Pascua 2008 — Rafael Gálvez Vizcaíno @ 1:33 pm

Érase una vez un hombre como todos los demás. Un hombre normal, con sus cualidades y defectos. No era diferente.

Pero una noche, repentinamente… sonaron unos golpes secos a su puerta. Cuando salió se encontró a sus amigos. Eran varios y habían venido juntos. Sus amigos le ataron las manos.

Después le dijeron que así era mejor; que así, con sus manos atadas, no podría hacer nada malo (y se olvidaron de decirle que tampoco podría hacer nada bueno).

Y se fueron, dejando un guardián a la puerta para que nadie pudiera desatarle.

Al principio se desesperó y trató de romper las ataduras. Cuando se convenció de lo inútil de sus esfuerzos, intentó poco a poco acomodarse a su nueva situación.

Poco a poco consiguió valerse para seguir subsistiendo con las manos atadas. Inicialmente le costaba hasta quitarse los zapatos. Hubo un día en que logró liar y encender un cigarrillo. Y empezó a olvidarse de que antes tenía las manos libres.

Mientras tanto, su guardián le comunicaba, día tras día, las cosas malas que hacían en el exterior los hombres con las manos libres. Pero el guardián se olvidaba de decirle las cosas buenas que hacían esos mismos hombres con las manos libres.

Pasaron muchos años… El hombre llegó a acostumbrarse a sus manos atadas. Y cuando su guardián le señalaba que, gracias a aquella noche en que entraron a atarle, él, el hombre de las manos atadas, no podía hacer nada malo, se olvidaba de decirle que tampoco podía hacer nada bueno.

El hombre comenzó a creer que era mejor vivir así, con las manos atadas. Además estaba tan acostumbrado a las ligaduras…

Pasaron muchos años, muchísimos años… Un día sus amigos sorprendieron al guardián, entraron y rompieron las ligaduras que ataban sus manos. “Ya eres libre”, le dijeron.

Pero habían llegado demasiado tarde. Las manos de aquel hombre estaban totalmente atrofiadas.

Lunes 7 Abril, 2008

Poema de la Pascua 2008

Archivado en: Pascua 2008, Poesía — Rafael Gálvez Vizcaíno @ 8:36 am

Este poema lo escribí en la Pascua de este año 2008 (Propuesta III), concretamente el día 20 de marzo. Estábamos todos abajo buscando canciones después de conocer que Jesús estaba vivo y me subí un momento a mi habitación a escribir. Me salió como un torrente jajaja. Espero que os guste, y a los que vivísteis lo mismo que yo espero que os recuerde y os ayude a seguir vuestro camino a Galilea. Un saludo:

Rafa

Conjunción perfecta en armonía con la naturaleza
y las personas que comparten ya sin tristeza eso que
tanto tiempo llevaban escondiendo y que su corazón
perseguía sin que se dieran cuenta.

Es como un atardecer que un día empezó
con niebla, creció con bruma y que ya por
la tarde por fin se despeja.

Es como ese anhelo que grita desde lo hondo,
un deseo que colma las esperanzas de todos
aquellos que se sienten parte de este momento, de
nuestro gran sueño que al fin amanece
entre los albores de un nuevo tiempo.

Ya llega, es inevitable que la sangre que
corre por nuestras venas fluya sin miedo
hacia la misma meta que muchos otros
ya antes descubrieron y que ahora a nosotros
nos toca vivir sin pensar en el recuerdo de
momentos pasados y viejos sufrimientos.

Por fin empieza, doce voces unidas al
unísono buscando algo que se han dado
cuenta de que tienen muy cerca; de
que no hace falta salir afuera a encontrar
eso que siempre ha estado junto
a la almohada, junto a la vela.

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